lunes, 13 de mayo de 2013

"Si os llama, a lo mejor es que está preparada para no llevar pañal por la noche, ¿no?"

La "operación pañal" supuso un antes y un después en mi experiencia maternal. Tuve que cuestionarme algunos aspectos de nuestras cualidades como padres, tanto las mías propias como las del padre de la artista. A lo largo de la vida, todos hemos sufrido algún momento de tierra trágame ahora mismo que no quiero volver a ver la luz del sol y la "operación pañal" supuso para mí uno de aquellos momentos. Os narro.



Comenzaba el segundo curso en la guardería y mi artista estaba a punto de cumplir dos años. Faltaban unos días. Desde la guardería nos mandaron una circular en la que se nos comentaba que iban a empezar a trabajar con los peques el tema del control de esfínteres y que sería recomendable que empezáramos también nosotros a trabajarlo desde casa a fin de que "unidos, jamás fuésemos vencidos" y todo eso que se nos dice.

La circular incluía una serie de comportamientos que debíamos observar en nuestros pequeños con el fin de identificar si estaban o no estaban preparados. Cosas como: comprobar si al despertar de la siesta el pañal está mojado o no, si son o no son conscientes de que están haciendo sus cosillas (aunque se las estén haciendo encima) y comportamientos similares. Por otro lado, incluía pautas a seguir para estrenarnos exitosamente en la retirada del pañal. Pautas sencillas como: no avergonzar al niño o enfadarnos porque no siempre llegue al orinal, no esperar a que nos lo pida sino ponerle cada dos o tres horas en el orinal unos minutillos aunque no haga nada y poco más. Por las noches, dejamos el pañal puesto, que ya se le retirará más tarde. Primero, hay que conseguirlo durante el día. La verdad es que a simple vista, todo parecía sencillo.

Nosotros, como siempre hemos sido muy bien mandados, nos pusimos manos a la obra. Nos hicimos con un orinal chulo y con unas dos mil o tres mil pegatinas que dejamos en el armario del baño porque a la artista le gustan las pegatinas más que comer con los dedos, así que decidimos utilizarlas como premio cada vez que consiguiera hacer sus cosillas en el orinal. Se lo explicamos a ella, se lo volvimos a explicar y cada vez que podíamos se lo recordábamos. Y así, con mucha alegría y expectación, pañal fuera de nuestras vidas.

La cosa fue de maravilla. La niña hacía sus cosas en el orinal y pegatina al canto. Fiesta y gritos de júbilo y emoción por la casa. El proceso, de momento, no generaba problemas. Alguna escapadilla piernas abajo, pero cosa sin importancia.

No caímos en un aspecto importante. Mi artista pasó también por aquella época de "esto es míííííííoooo" pero por lo general, ella es generosa y considerada y por supuesto nadie se iba a quedar sin pegatina tras el oportuno paso por el baño. Por ello, se agenció unas cuantas pegatinas y allí estaba, al acecho, esperando que alguien entrara al baño para colarse y plantarle una pegatina como premio por el éxito conseguido. Hubo un tiempo en que ninguna visita que hubiera usado nuestro baño, salía de casa sin pegatina y unas palmaditas de aprobación por parte de la artista.

Segunda circular por parte de la guardería: REUNIÓN con el fin de tratar diversos temas, entre ellos, control de esfínteres. Bien, pues allí estaremos (o mejor dicho, allí estaré, que el horario es incompatible para el padre de la criatura).

La cosa empieza bien. Una reunión informativa que discurre con normalidad. Llega el tema "operación pañal fuera" y empiezan las cuestiones de los padres hacia la profesora y orientadora, con el fin de encontrar pronto el ansiado éxito ante dicha batalla. Yo no participaba mucho de la tertulia, puesto que no nos iba del todo mal con el método que habíamos comenzado a utilizar, así que no me parecía que mi intervención fuera necesaria.

Pero, mira por donde, a la profesora de la artista sí le parecía que debía participar y se dirige hacía mi persona: "Y ¿vosotros qué tal? Parece que lo lleváis bien". "Pues sí, eso creo, no hay mucho que contar, la verdad... va bien." "¿Por las noches?, ¿tampoco lleva el pañal por las noches?" "Pues sí, por las noches sí, nos llama cuando tiene ganas pero... como lleva pañal... pues... no nos levantamos a ponerla en el orinal..." Tiempo de silencio... ¡¡ERROR!! Según lo iba diciendo notaba las miradas de desaprobación del resto de padres, veía cómo se le salían los ojos de las órbitas a la orientadora y cómo la profesora se preparaba para soltar cualquier cosa por la boca "Si os llama, a lo mejor es que está preparada para no llevar pañal por la noche, ¿no?" o lo que realmente nos quería decir "¿Por qué sois tan vagos de los cojones? ¡Gentuza!" Pude leerle el pensamiento con solo mirarla a la cara. Y en las miradas de los demás padres estaba escrito "vaya tela, vaya tela... pobre niña..."

La verdad es que a mi no me había parecido tan mal, hasta que lo dije en voz alta y la culpa se apoderó de mí. "¡¡Vaga, más que vaga!!" Me dije a mí misma.... "Pero esto no me vuelve a pasar, a Dios pongo por testigo que mi niña no tendrá el culo mojado por la noche si a ella le da de nuevo por llamarnos para pedirnos piiiiiissss..."

A la mañana siguiente me desperté, me miré al espejo y una pegatina con una "cara contenta" pegada en mi frente me recordó que aquella noche la artista había hecho pis en su orinal. Íbamos por buen camino.


4 comentarios:

  1. jajajaja.... en la guarde siempre consiguen sacarnos los colores. Sino es por una cosa es por otra. Pero dormir mal hace que al final tengas un dia de perros... lo digo por experiencia. Me alegro que ya la "artista" haga sus cosillas por la noche en el orinal. A nosotros aun nos queda ;)

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  2. ¡Es verdad! Parece que están esperando que la pifies cual madre primeriza para poder hablarte desde el púlpito de la sabiduría... Jajajaja... Ya nos irás contando cómo seguís con la operación pañal, ¡ánimo y paciencia! ;)

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  3. jajaja sí que es una artistaza! que bueno lo de las pegatinas jajaja. Y chiquilla, como novatas tenemos derecho a equivocarnos no? ni que los demás nacieran enseñados!!
    Por lo que veo os ha ido tope bien, a ver a nosotros...dicen que a los niños les cuesta más, pero también dicen que las niñas hablan antes y a mi peque siempre le han dicho que habla como una niña y hasta por los descosios jajaja.
    Un saludo :)

    PD: que quede entre tú y yo, la verdad que da palo levantarse por la noche, pero no nos queda otra hasta que sean capaces de ir solitos jeje.

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    1. Por supuesto que tenemos derecho a equivocarnos!! Faltaría más!! Jajaja... Seguro que os va fenomenal, si lo tenéis todo super organizado!! Cuestión de tiempo, paciencia y dormir poco... qué se le va a hacer!! Un saludo ;)

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